Actividad física y discapacidad

La actividad física es una práctica recomendable, en general,  y siempre se ha de hacer de una manera adecuada a las capacidades de cada persona. En situaciones de discapacidad se recomienda contar con asesoramiento experto que pueda valorar las capacidades de cada persona y diseñar los programas adecuados.

Los beneficios de la actividad física son muchos: mejora el estado metabólico, los sistemas cardíaco y respiratorio, mejora la renovación ósea y ralentiza la aparición de la osteoporosis y tiene efectos muy beneficiosos  sobre el bienestar psicológico de las personas.

En personas con una discapacidad, el mantenimiento de la forma física y el control de un peso adecuado es muy importante para afrontar las dificultades de movilidad sobrevenidas como consecuencia de la situación.

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