Seguridad del tratamiento

En el momento de la estimulación pueden producirse sensaciones molestas relacionadas con la contracción de músculos faciales y de la cabeza que producen tensión y cefalea en aproximadamente del 5 al 20% de los sujetos. Estas cefaleas suelen ceder a la administración de paracetamol o aspirina.  La EMT a alta frecuencia, en ocasiones, produce algunos ruidos que pueden causar cambios a corto término en el umbral auditivo. Esto se evita mediante el uso de protectores auditivos tanto en el sujeto como en el investigador.

El efecto crítico inmediato más serio pueden ser las crisis convulsivas. El número de personas que han recibido EMT  no está claramente determinado, pero estaríamos hablando de varios miles en el mundo. Actualmente, se han registrado convulsiones en 7 individuos de los cuales 5 eran voluntarios sanos. No se han repetido las crisis convulsivas hasta cuatro años después de aplicada la estimulación.

El riesgo de inducción de crisis se relaciona con los parámetros de estimulación y no se han reportado episodios convulsivos con la EMT repetitiva de baja frecuencia (menor o igual a 1Hz). Para evitar las crisis, la intensidad del estímulo magnético con la EMT se adapta en cada individuo en función de su umbral motor. Se asume, aunque no está comprobado, que el riesgo de convulsión con la EMT aplicado sobre diversas áreas cerebrales se puede predecir con el umbral para un pulso único de EMT que despolariza las neuronas piramidales de la capa motora. También ha habido varios reportes de sujetos que experimentan risa o llanto desproporcionado después de EMT repetitiva.

 

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En el año 2008, la FDA (Food and Drug Administration) aprobó la indicación de la Estimulación Magnética Transcraneal para el tratamiento de la depresión mayor resistente a fármacos antidepresivos. Diferentes estudios avalan su efectividad (George MS; Fitzgeral PB; Berlim MT).