Estimulación cognitiva en el envejecimiento y la demencia

 

14.09.10Guttmann266

La demencia es la pérdida global de la función cognitiva que interfiere en las actividades habituales de la persona, tanto en su relación social como familiar y laboral. La demencia más frecuente en nuestro ámbito es la enfermedad de Alzheimer seguida de la demencia vascular.

El objetivo de la estimulación cognitiva en el envejecimiento y la demencia está dirigida a estimular y mantener las capacidades cognitivas enlenteciendo la progresión del deterioro así como mejorar el rendimiento funcional incrementado la autonomía personal en las actividades de la vida diaria y en definitiva, mejorar la calidad de vida del paciente y de sus familiares y/o cuidadores.  La estimulación cognitiva ejercita capacidades cognitivas, emocionales y relacionales favoreciendo la neuroplasticidad.

Los talleres de estimulación cognitiva constituyen un elemento básico del programa de intervención, mediante la práctica de diferentes técnicas y estrategias dirigidas específicamente a los problemas de memoria, pero sin olvidar otras funciones cognitivas que, frecuentemente, se pueden alterar en los procesos neurodegenerativos, como la atención, las capacidades práxicas, perceptivas, cálculo, orientación, lenguaje, así como la emoción y la conducta.

La intervención en envejecimiento y demencia va dirigida no sólo a estimular y mantener las capacidades cognitivas sino que también tiene en cuenta las intervenciones psicosociales dirigidas a los cuidadores. El objetivo es ofrecer información de la enfermedad, apoyo, contener la ansiedad y el estrés a fin de mejorar el estado emocional del cuidador y por tanto, su calidad de vida.  En muchas ocasiones estas medidas consiguen retrasar la institucionalización del paciente.